A través del programa Empresas que Cambian Vidas apoyamos a pequeñas empresas rurales para que más familias puedan salir de la pobreza. Invertimos en negocios ya existentes que, además de ser sostenibles y tener potencial de crecimiento, también buscan generar un alto impacto en la sociedad. Facilitamos la creación de empleo, ingresos estables y oportunidades para mujeres en contextos muy vulnerables.
En países como Burkina Faso, Senegal o Bolivia, donde la agricultura es el principal motor económico, las mujeres agricultoras están en una situación muy desigual. Su trabajo no está reconocido en la sociedad y tienen muchas dificultades para acceder a posiciones de liderazgo. Sólo poseen en propiedad el 2% de la tierra y reciben menos de un 10% del crédito disponible para pequeños negocios.