La discapacidad que conlleva la EM en etapas avanzadas se manifiesta con problemas para comunicarse, tragar correctamente, desplazarse de forma autónoma y salir del entorno domiciliario. Si estas dificultades no son atendidas por servicios especializados pueden conllevar graves complicaciones de salud y una pérdida significativa de la calidad de vida.
Para evitar este deterioro progresivo los profesionales de la FEM atienden a las personas en sus domicilios realizando los tratamientos y los cuidados necesarios con el objetivo de que mantengan una buena calidad de vida en casa, por ejemplo mediante sesiones de fisioterapia, logopedia y / o cuidados de enfermería. Dichos tratamientos están encaminados a mitigar el impacto de la enfermedad tanto en la persona enferma como en su entorno más cercano, ofreciendo a los familiares talleres educativos y apoyo en la atención a la dependencia.