La crisis sanitaria derivada del coronavirus está provocando situaciones de especial necesidad en las personas con cáncer. No solo porque son pacientes, en muchos casos, inmunodeprimidos y, por tanto, con un mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas, como puede ser el Covid-19. Sino porque también sufren los efectos colaterales de la pandemia: emocionales, sociales, económicos y laborales. Sobre todo, aquellas familias afectadas por la enfermedad y que, antes de la pandemia, ya sufrían una situación de vulnerabilidad.
De por sí, el impacto psicológico que suele conllevar la enfermedad se ve seriamente agravado por la presencia de problemas sociales y económicos derivados o empeorados por la misma, repercutiendo no sólo al paciente, sino también a toda la unidad familiar. La situación para muchas de estas personas afectadas por el cáncer se hace más complicada durante este periodo de crisis sanitaria. Estas son algunas de las dificultades principales que necesitan afrontar:
- Reducción de ingresos debido a cambios en el ámbito laboral: problemas de ajuste laboral debido a la pérdida de empleo o las reducciones de jornadas forzosas, imposibilidad de realizar trabajos que impliquen un sobreesfuerzo, incapacidades temporales o permanentes o, incluso, inexistencia de ingresos en el caso de pacientes trabajadores por cuenta propia con deudas en la Seguridad Social y a aquellos con ingresos por debajo de SMI.
- Asunción de nuevos gastos derivados de la enfermedad: prótesis, traslados para recibir su tratamiento, medicación y productos para liar efectos secundarios que no cubre la SS, etc.
- Problemas físicos: posible pérdida de capacidades básicas de los pacientes, temporal o permanentemente, incidiendo en su calidad de vida, así como su estructura familiar.
La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) a través del programa de ayuda de emergencia para enfermos de cáncer en riego de exclusión social ayuda a la cobertura de estas necesidades.